Una estructura que reparte la gestión
Orduda permite delegar tareas de administración y seguimiento sin conceder a cada responsable una visión completa de la empresa.
La organización deja de ser una lista plana
Las personas se agrupan en departamentos y secciones, y la empresa puede reflejar sedes o zonas cuando su actividad está repartida. Cada registro se interpreta dentro de esa organización.
- Departamentos con sus secciones
- Personas vinculadas a su ámbito
- Sedes y zonas cuando el plan lo permite
Cada responsable recibe un ámbito concreto
Los roles y permisos determinan qué puede consultar y modificar cada perfil. La empresa delega la gestión diaria sin compartir datos de empleados o unidades que quedan fuera de esa responsabilidad.
- Roles ajustados a la función
- Permisos de lectura y gestión
- Alcance por equipo o sede
La actividad se consulta donde pertenece
Fichajes, ausencias, tareas y comunicaciones quedan relacionados con las personas y equipos que los generan. Los responsables encuentran su información sin filtrar manualmente el conjunto de la empresa.
- Actividad agrupada por equipo
- Registros vinculados a su sede
- Informes dentro del ámbito autorizado
La estructura crece sin multiplicar paneles
Añadir personas, equipos o ubicaciones no obliga a crear sistemas separados. La dirección conserva una base común y amplía la organización a medida que cambian las necesidades operativas.
- Nuevos equipos sobre la misma cuenta
- Delegación por responsabilidades
- Visión general para perfiles autorizados